Hacía una tarde buenísima por lo que decidimos ir a dar un paseo. Yo ignorando lo que estaba a punto de suceder metí la llave para cerrar la puerta de casa, un segundo después me dí cuenta de que algo no iba bien. La llave no entraba, nos habíamos dejado otra llave puesta por dentro.
Automáticamente la tarde dejó de ser tan buena. Por un momento se me pasó por la cabeza colarme en casa desde la ventana de la vecina, tal y como vino esa idea la descarté, no quería jugarme el tipo haciendo de spiderman. Así que rápidamente llamamos a un cerrajero, concretamente a un servicio de urgencias 24h.
Después de estar esperando algo más de media hora apareció el tipo, bastante bromista. Yo la verdad no tenia ganas de bromas, más que nada porque me temía lo que iba a pasar. Desde luego ese servicio no iba a ser barato.
La valoración fue instantanea. -Esto será…- Por un momento pensaba que había oido mal.
– ¿Qué hacemos? ¿La abrimos? – Me preguntó mientras me miraba por encima de las gafas. ¿Qué ibamos a hacer? ¿Quedarnos en la calle? Aunque por ese precio casi salía mejor tirar la puerta abajo.
Como ya había visto hacer en otra ocasión la cosa fue rápida, inquietantemente rápida para un servicio desproporcionadamente caro. Espero haber aprendido la lección.
La receta
Ingredientes:
Para la crema:
– 250 ml de leche
– 1 huevo entero
– 1 yemas
– 100 g de azúcar
– 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
– 1 y 1/2 cucharadas de Maicena
Preparación:
Ponemos a calentar la leche con la vainilla separando un poco aparte para desleir la Maicena.
Batimos el huevo con las yemas y el azúcar. Cuando la leche esté a punto de hervir lo añadimos y removemos.
Añadimos tambíen la Maicena disuelta y no paramos de remover hasta que espese.
Por último, apartamos del fuego y echamos la ralladura, mezclando bien.
Dejamos enfriar, tapada con film transparente para que no haga costra la superficie, y reservamos.
Para el almíbar:
– 50 g de azúcar
– 25 ml de agua
– 1 chorrito de licor de naranja
Preparación:
En un cazo ponemos el azúcar y el agua.
Dejamos hasta que hierva sin tocarlo.
Retiramos del fuego y añadimos el licor. Removemos y utilizamos tibio.
Debemos realizar el almíbar una vez que la trenza está casi para salir del horno para evitar que el almíbar enfríe y se solidifique.
Para la masa:
– 360 g de harina de fuerza
– 20 g de levadura fresca ó 2 sobres de levadura en polvo de panadería
– 75 ml de leche entera
– 50 g de azúcar
– ralladura de 1 naranja
– 1 pizca de sal
– 75 g de mantequilla
– 2 huevos
– 1 cucharadita de aroma de azahar
– 1 puñado de nueces peladas
Preparación:
En un cuenco echamos 330g de harina haciendo un hueco en medio donde pondremos la levadura en polvo. Si utilizáis levadura fresca hay que desleirla antes en un poco de leche y luego añadirla. Si hacéis la receta en verano se disminuira la cantidad de levadura.
Templamos la leche, o si está a temperatura ambiente no será necesario. Recordad no calentarla mucho, si no la levadura morirá.
Añadimos la sal, el azúcar y comenzamos a remover un poco la mezcla con cuchara de madera. Echamos poco a poco la leche y seguimos removiendo.
Ahora el aroma de azahar; mezclamos bien y la ralladura de naranja.
A continuación echamos un huevo semibatido, lo mezclamos bien antes de echar el segundo. Repetimos la operación.
Empezamos el amasado cojiendo poco a poco la harina restante del círculo.
Cuando ya tengamos una masa correosa, echaremos la mantequilla en dos veces amasando bien antes de echar el resto. La masa estará elástica, bien sobada.
Formamos una bola que espolvoreamos con un poco de la harina restante, tapamos y dejamos que fermente en un lugar cálido, como puede ser dentro del horno apagado.
Pasado el tiempo de fermentación veremos que la masa ha subido mucho. En mi caso hora y media ha sido suficiente.
La boleamos– damos unas vueltas y aplastamos bien para que expulse todos los gases de la fermentación- y formamos la trenza.
Para hacer la trenza existen distintas formas. Yo he estirado la masa sobre la mesa de trabajo de forma rectangular, corté tiras de masa a ambos lados de forma oblícua sin llegar al centro dejando un trozo de masa sin cortar que hará de base.
Luego simplemente hay que rellenarla con la crema y las nueces y cubrir el relleno con las tiras que hemos cortado antes, cruzando la de un lado sobre la otra.
Forramos la fuente donde vayamos a hornear de papel barba y colocamos la trenza encima.
Dejaremos que vuelva a doblar su volumen.
Una vez terminada la segunda fermentación, precalentaremos el horno a 180º y si lo deseamos barnizaremos la trenza con huevo batido teniendo cuidado de no presionar demasiado para que no se baje la masa.
Colocamos sobre ella unas nueces para adornar y horneamos hasta que la superficie este dorada.
En cuanto salga del horno la barnizamos abundantemente con el almíbar y dejamos enfriar.