- CATEGORÍA: Postre
- TIEMPO DE PREPARACIÓN: 120 minutos
- NUMERO DE RACIONES: 12 Raciones
- DIFICULTAD: Baja
Después de unos días deliberando sobre cual iba a ser el próximo postre que ibamos a hacer nos decidimos por una tarta de Baileys. La elección del postre semanal es como un ritual en casa, lo malo es la falta de tiempo, como mucho podemos hacer uno o dos postres especiales a la semana.
Ya me lo dijo una vez la dependienta de la librería mientras me cobraba un libro de repostería, a mi también me gusta la reposteria, lo malo es que hace falta tiempo. Yo soy incapaz de ponerme a cocinar de madrugada como hace bastante gente, de hacerlo estoy seguro que el triturado iba a ser yo y no el chocolate, y mira que me gusta cocinar. Se puede decir que disfruto y me relajo con ello aunque en ocasiones también soy demasiado exigente.
En internet hay bastantes recetas de tarta de Baileys, antes de elegir una receta, como siempre, le consultamos un poco a nuestro amigo google y también repasamos algunos de los libros que tenemos. Al final hemos usado la receta de Pepinho, no se porque teníamos la intuición de que siguiendo esta receta el resultado no podía ser malo.
Perdón, he dicho la receta de Pepinho como dando por hecho que tu sabes de quien hablo. Pepinho, osea Harry, o más conocido en casa como el «mamonazo de pepiño», -sin acritud Harry- es el autor de un blog bastante interesante sobre el mundo resposteril. Y para que la cosa no quede unicamente en usar su receta decidí hacer unas fotos siguiendo la linea de las que podemos ver en su blog.
Así que ahí me tenéis a la caza del rayito del sol por toda la casa,(cosa que no es tan fácil donde vivimos). Reconozco que aún tenemos que mejorar en bastantes aspectos pero en ello estamos. La tarta estaba buenísima, las galletas digestive, con su granulado característico, me parecen muy acertadas.
Ingredientes:
Para la base:
. 200 g de galletas trituradas Digestive
. 1 cucharada de azúcar glas
. 55 g de mantequilla fundida
. Chocolate blanco rallado
. Molde desmontable de 20 cm diámetro
. 1 poco de mantequilla para engrasar el molde
. Papel de hornear
. Harina para enharinar el molde
Preparación:
Forramos la base del molde con el papel vegetal. La enmantequillamos y enharinamos, golpeando suavemente el molde para que caiga el exceso de harina.
Trituramos las galletas, bien sea con picadora, a mano(dentro de una bolsa y con el rodillo)…
Fundimos la mantequilla.
Rallamos un poco de chocolate blanco.
Mezclamos las galletas con la mantequilla, el azúcar y el chocolate.
Ahora cubrimos la base extendiendo sobre ella la masa, presionaremos suave pero con firmeza dado que si no luego al verter la capa superior se mezclará con ella. Metemos en la nevera mientras terminamos la otra parte de la receta.
Para la cubierta:
. 100 g de chocolate blanco
. 460 g de queso mascarpone
. 140 g de azúcar
. 7 ml de esencia de vainilla
. 30 ml de nata
. 120 g de huevos
. 60 ml de Baileys
. 110 g de creme fraiche
. 8 g de harina de reposteria
Preparación:
Precalentamos el horno a 145º con posición arriba-abajo. Ponemos dentro un recipiente con agua que usaremos luego para poner la tarta al baño María.
Fundimos el chocolate. El blanco lo hago en cazo con fuego bajo, se quema mucho más que el negro, que suelo fundir en el microondas.
Vertemos en un bol el queso y el azúcar y trabajamos con cuidado, esto se hace así para que la mezcla no coja aire y cuando saquemos la tarta del horno y se enfríe, se baje.
Cuando la mezcla está bien unida y blandita, añadimos la vainilla y mezclamos totalmente.
Ahora la nata y mezclamos.
La harina y la misma operación.
Los huevos uno a uno mezclando bien antes de añadir el siguiente.
La crema de wisky.
Y la creme fraiche. Por último agregamos el chocolate blanco fundido.
Todo debe hacerse sin prisas, uniendo bien el ingrediente con el que estemos antes de pasar al siguiente.
Vertemos sobre el molde que contiene la base y al horno al baño María durante una hora y cuarto aproximadamente. Veréis que está en su punto cuando veamos que se ha cuajado.
No abriremos el horno para que no haya choque de temperatura y evitar que la tarta se baje, así que la dejaremos enfriar completamente dentro de él.
Cuando esté fría, la pasamos al frigorífico hasta la hora de consumir. Mejor de un día para otro.
Se ha adornado con láminas de chocolate e hilos de caramelo y acompañamos con una salsa de chocolate.
¡Buen provecho!