- CATEGORÍA: Entrante
- TIEMPO DE PREPARACIÓN: 60 minutos
- NUMERO DE RACIONES: 12 raciones
Tres no eran tres
Las navidades han pasado ya, y aunque en cierto modo casi se monta el belén (y no hablo de la Esteban) este año no he tenido tiempo (ni ganas) de colocar las figuritas. María, José, el niño y demás familia, pastorcillos incluidos, este año se han quedado en la caja de cartón.
Tiene gracia que un ateo como yo ponga el belén cada año, pero desde que me enteré que los reyes ni eran 3, ni eran reyes, ni magos y que tampoco había uno negro, pues como que me da igual. Como quien juega con los he-man desde pequeño he montado el belén. Recuerdo el año que mi tío me llevo a por arena y piedras a la playa, y también a por musgo al monte. Mala idea la del musgo natural por cierto, pronto descubriría que es mejor el artificial.
No han faltado los roscones eso sí, no sé cuantos roscones ha hecho P, creo que han sido 4 ó 5, para repartir. De ese modo poco a poco a ido probando y mejorando la receta. Este año estábamos preparados, nos hicimos con unos cuantos kilos de harina de fuerza antes de la operación roscón. El año pasado sin embargo tuvimos que recorrer varios supermercados para comprarla, o no había o estaba agotada. La gente arrasa, hoy por ejemplo el stand de Vahiné estaba prácticamente vacío.
Mi Belén
Vaya chaladura de Fiestas. No son mis favoritas precisamente desde hace algunos años. Son fechas de consumismo y añoranza y éstas han sido unas Navidades atípicas por varios factores.
Cosas de la vida y por primera vez, me tocó el Gordo al tener que organizar completamente la cena de Nochebuena para bastantes personas, algunas más de las que me hubiera gustado, pero tuve que tener espíritu navideño y aguantarme-Ja!-.
Por suerte y gracias a que mi especial temperamento nervioso se tomó unas vacaciones, todo salió muy bien a pesar del temporal que se avecinaba desde el otro lado del charco.
Buena comida, buena bebida, buena compañía-no en su totalidad-y buenos postres formaron parte de nuestra Cena. Al final mi Dame de Mac aplacó mi ansiedad por comerme a más de una.
La receta
Este es un entrante muy fresquito tanto para verano como para cualquier época del año antes de comidas copiosas como fué la cena de Nochebuena. Este salpicón me gusta comerlo en cualquier época y se hacía en casa de siempre. Es algo muy apropiado para comer como primer plato ligero en veranito como si de una ensalada se tratase o bien, como presentamos esta vez, en cucharitas de degustación. Pusimos dos por plato y luego para servirse más el que lo desease, en cuencos pequeños.
Sobre el pulpo diré, y es mi recomendación, que compréis pulpo ya congelado. Ver si es pulpo gallego, no extranjero, y que sea de la Ría. Comprándolo congelado evitamos tener que hacerlo previamente que si lo compráramos fresco, ya que si no de otro modo su carne resultaría demasiado dura. Antiguamente el pulpo se «apaleaba» una vez muerto y antes de ser cocinado, para reblandecer su carne.
Este pulpo de la Ría para mí es el mejor, más que el de alta mar. Se pesca en Rias Gallegas, su color es muy negro, por eso es algunas partes de Galicia le llaman así, pulpo negro. Al lavarlo suelta mucha más suciedad algo molesta, pero su carne es excepcional.
Salpicón de pulpo
Ingredientes:
– 2 kg de pulpo negro(de ría) aproximadamente
– cebolleta
– pimiento verde
– pimiento rojo
– sal
– vinagre
– aceite
Preparación:
Descongelamos el pulpo la noche anterior- si lo compramos fresco, mejor congeladlo antes y si no golpeadlo un poco mientras lo lavamos-. Lo lavamos muy bien sacando toda la suciedad sobre todo en la cabeza y los tentáculos ya que aquí se acumula especialmente.
Ponemos una olla alta con abundante agua. Cuando hierva introducimos el pulpo cojido por la cabeza en el agua y lo sacamos, esto lo repetimos 3 veces para «asustarlo»- esto evitará que se pele-. La última vez ya lo dejamos dentro y una vez que el agua comience a hervir contamos 20′. Pasado el tiempo lo pinchamos con un tenedor, por una parte gruesa, y si el tenedor entra aunque con cierta dificultad es que ya está en su punto-a mí me gusta un poco duro, si preferís más blando dejadlo un poco más, no pasando de 30′-. Apagamos el fuego y dejamos reposar el pulpo dentro de la olla unos 10′.
Lo sacamos, escurrimos y dejamos enfriar. Una vez frío, yo lo dejo toda la noche en la nevera, procedemos a trocearlo.
Troceamos las verduras muy finas y mezclamos con el pulpo. Guardamos en la nevera hasta el momento de servir-sacar de la nevera un rato antes-. Aliñamos con sal, vinagre y un buen aceite.