¡Qué rica la empanada!
Empanada gallega ¡buff! de este tema se podría escribir un buen libro. Podemos encontrarnos empanadas de casi cualquier cosa: sardinas, carne, pulpo, zamburiñas, zorza…Depende de la zona se estila más una u otra.También varía la harina con la que se elabora la masa: trigo, centeno, maíz, mezcla…
Mis favoritas: la de zorza y la de pan de centeno con tocino y chorizo ¡Qué bomba calórica!
Si teneís ocasión de probarlas acierto seguro que os gustarán.
Hacía tiempo que tenía ganas de intentar hacer empanada en casa. Con esto me refiero en horno eléctrico convencional, ya que de toda la vida en el pueblo la hacíamos en el horno de leña.
Además tenía la insistencia de los de aquí con ¡Qué rico sería probar una empanada de bonito recién hecha!
Así que me puse a ello y el resultado me ha satisfecho bastante aunque, sin duda, no tiene comparación con las que yo comía en mi casa; un horno de leña es una joya: vaya asados, panes, empanadas, roscas…
Mientras escribo parece que casi puedo oler mis recuerdos.
Si hay trucos…
No creo que deba llamarlo trucos, más bien mis recomendaciones. Si en algo estoy equivocada, que me perdonen los ofendidos y expertos en la materia.
Os cuento los puntos que me parecen interesantes y tal cual se hacían en mi casa.
Para dar buen sabor a la masa debemos añadir aceite del que hayamos usado para hacer el relleno de la empanada. Por tanto no escatiméis cuando lo hagáis para tener suficiente.
Cuando la saquemos del horno pincelarla tambíen con este aceite, si se os ha terminado, pues aceite sin usar. Que no os parezca que quedará muy aceitosa, nada más lejos.
Otra cosa, aparte de utilizar cebolla para dar jugosidad a los rellenos, probad a añadir un puerro picadito. El sabor mejorará notablemente.
El agujero en el centro debe hacerse para que la empanada respire, si no la masa se hincharía y reventaría. También por eso pincharemos la tapa con un tenedor varias veces antes de introducirla en el horno.
Sería interesante que tengáis un cartón a medida de la empanada para posarla sobre él cuando salga del horno. En Galicia, al menos por mi zona, se venden unas tablas para empanadas que son como donde se come el pulpo, pero más grandes.La empanada la ponemos sobre un cartón o papel de estraza para que absorva el exceso de grasa que pueda tener, y luego sobre esa tabla. Ya podéis disfrutarla.
Ingredientes:
Para el relleno:
– 400 g de bonito en aceite de oliva, recomiendo marca «Albo» u «Ortiz»
– 1 pimiento rojo
– 1 y 1/2 cebolla
– 1 puerro
– aceite de oliva
– 5 cucharadas de tomate natural
Preparación:
En una sartén ponemos un poco de aceite para rehogar las verduras. Primero la cebolla, y luego el resto.
Cuando estén pochaditas, apagamos el fuego sin retirarlo, así aprovechamos el calor residual.
Añadimos el bonito no escurrido totalmente, que lleve un poco del aceite, reservando el resto, y removemos bien.
Ponemos el tomate y mezclamos. Dejamos reposar toda la noche.
Para la masa:
– 750 g de harina de trigo
– agua templada
– 1 cucharada de sal
– aceite, usaremos el de hacer el relleno
– 1 sobre de levadura seca de panadería ó 10 g de levadura fresca
– 1 huevo para adornar
Preparación:
Calentamos un cazo con agua. Podemos poner un litro aunque no usaremos toda, dependerá de la calidad de la harina la que necesitará la masa. El agua debe estar tibia, que puedas meter el dedo y notes calor, nunca muy caliente porque la levadura se estropearía.
En un bol amplio vertemos unos 600gr de harina y hacemos un hueco en el centro donde echaremos la levadura y la sal.
Poco a poco sobre el centro iremos añadiendo el agua templada y removiendo poco a poco con cuidado y mezclando con una cuchara de palo.
Ponemos ahora un poco del aceite del bonito colado y seguimos mezclando.
Iremos añadiendo despacio el agua a medida que recojemos con la cuchara la harina de los alrededores del bol, incorporándola al resto y formando una masa que debe ser elástica y no pegajosa.
Pasamos la masa a la mesa enharinada con los 150gr restantes de harina.
Amasamos boleando y añadiendo harina si fuese necesario.
La masa final será elástica y no debe pegarse a las manos.
La pasamos a un recipiente con un poco de harina y espolvoreamos por encima. Tapamos con un paño y dejamos reposar. Yo suelo ponerla dentro del horno apagado para que esté «abrigada» ya que tenemos una cocina bastante fría.
Al cabo de una hora la masa debe haber crecido debido a la acción de la levadura.
Precalentamos el horno a 180º con calor arriba-abajo.
Ponemos en la mesa con un poco de harina, el mínimo necesario para modelar la empanada, y divimos la masa en dos partes: una más grande que hará de base y la otra parte más pequeña que será la tapa.
Estiramos ambas con el rodillo enharinado. Podéis darle forma cuadrada o redonda. Como en esta ocasión he usado un molde para pizza, la he modelado redonda y porque tambíen me gusta más, recordando así las de mi tierra.
Colocamos la base y sobre ella el relleno dejando un espacio alrededor de masa libre para doblarla posteriormente.
Colocamos por encima la tapa cubriendo el relleno.
Ahora el borde que hemos dejado libre en la base lo superponemos a la tapa, enrollándolo hacia adentro y presionando un poco para sellar la empanada.
Hacemos un agujero en el centro de la tapa para que la empanada respire y la pinchamos con un tenedor varias veces para que no se infle. Horneamos a 200º durante 30-40 minutos dependiendo de vuestro horno. Cuando está dorada es que está en su punto.
La sacamos del horno y podemos pincelar con un poco de aceite de oliva que usamos para el refrito o aceite de oliva sin usar, si no tal cual. Degustaremos tanto caliente como fría.
¡A la cataaaaaa!