La receta
Me ha sorprendido gratamente esta receta. Es una especialidad del norte de Francia y Bélgica, y aunque el aspecto en el libro de recetas no me atraía mucho me decidí a probar pensando en que una receta de Pierre Hermé no tendría porque defraudarme.
El libro recomienda acompañarlo con preparaciones como compota de fruta, crema de chocolate o helado de frutas. Creo que no es necesario, «se come sólo», es delicioso.
Ingredientes:
– Un bol de licor
– 100 g de pasas de Corinto
– 100 g de mantequilla en pomada
– 1 pizca de sal
– 200 ml de leche entera
– 20 g de levadura de panadería
– 500 g de harina
– 75 g de azúcar glas
– 3 huevos
Preparación:
Dejamos la noche anterior las pasas en remojo en el licor- La receta original las remoja en té-.
Cortamos la mantequilla en trocitos pequeños y reservamos.
Entibiamos le leche.
Vertemos la levadura en un cuenco y echamos un poco de leche para disolverla. Añadimos un poco de harina y removemos con una cuchara de madera hasta obtener una masa blanda.
Ponemos el resto de harina sobre la mesa y hacemos un hueco en el centro poniendo en él la levadura.
Añadimos el azúcar y mezclamos bien.
Batimos 2 huevos con la pizca de sal y los agregamos a la mezcla hasta que estén bien incorporados.
A continuación el resto de la leche que había quedado.
Trabajamos la masa hasta que quede elástica. Entonces será cuando añadamos la mantequilla poco a poco, que se incorpore bien antes de seguir añadieno el resto.
Escurrimos las pasas y las agregamos. Amasamos un poco más para que se repartan bien.
Damos a la masa forma de pudin.- Si utilizáis el típico molde para cake, recomiendo poner esta cantidad de masa en dos moldes, o bien hacer la mitad de ingredientes. Yo hice con esta cantidad en un solo molde y resultó un Cramique enorme-.
Colocamos la masa en el molde, previamente forrado con papel de horno. Dejamos que fermente durante una hora en un lugar cálido y tapada con un paño.
Precalentamos el horno a 200º.
Un vez pasado el tiempo de fermentación veremos que ha aumentado mucho su volumen. Con el otro huevo, pintamos con un pincel con mucho cuidado.
Horneamos 10′ a 200º y luego reducimos la temperatura a 180º durante 30′ más. Si no queréis que se dore demasiado, cubrir el cramique, una vez esté dorado, con papel de aluminio.
Cuando salga del horno lo barnizamos con una reducción de mermelada de albaricoque.-Esto no estaba en la receta-.
Desmoladamos y dejamos enfriar.